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Crónicas del turismo.

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“La formación turística…”

En la entrega anterior de este recuento anecdótico, hacíamos referencia al nacimiento del turismo moderno en México y señalábamos qué desde el punto de vista del autor, este se podría ubicar hacia mediados de la década de los 70’s, merced al surgimiento de las instituciones que, a partir de dicha década, han sido las que dan estructura a la actividad turística en el país: la Secretaria de Turismo y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, ambas nacidas en 1974.

En esta ocasión quiero referirme a otras instituciones que también se hicieron presentes hacia la mitad de la década de los años 70’as, las instituciones de formación turística.

En efecto, con el rápido desarrollo que la actividad turística tuvo en México a partir de 1940, se hizo cada vez más evidente la necesidad de contar con cuadros mejor capacitados para prestar servicios de hospedaje, alimentación y esparcimiento, por lo que en el año de 1952 se establece la primera escuela de hotelería en el país: La Escuela Técnica Hotelera –hoy Escuela Mexicana de Turismo– cuyo objetivo fundamental era “formar personal para cuadros medios de las ramas hotelera y gastronómica”.  Es, sin embargo, hasta el año de 1959 que se crea la primera carrera de nivel universitario en el seno de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex).

Mas adelante, ya en la década de los 70, en 1974, para ser precisos, se crea la escuela Superior de Turismo, como parte del Instituto Politécnico Nacional, a solicitud de un grupo de estudiantes, egresados de la Vocacional 5 “Taxqueña”, quienes nos acercamos al entonces Presidente de la República,  Lic. Luis Echeverria Álvarez, para expresarle esta solicitud, a la cual accedió de buen grado, creando la escuela de referencia, originalmente en una instalaciones provisionales en la calle de Tlacocamecatl y Cinco de Febrero, en un edificio adjunto al Hospital de Homeopatía, para, posteriormente, mudarse, en el año de 1977 a las instalaciones que actualmente ocupa en la calle de Miguel Bernard, muy cerca de la Unidad Profesional de Zacatenco.

Y así, paulatinamente, los centros, escuelas y universidades que ofrecen estudios de diferentes niveles en turismo y la gastronomía, fueron creciendo hasta las cifras que tenemos hoy en día en el país, alcanzando unas 2,200 instituciones que imparten estudios en esta rama del conocimiento

Sin embargo, en la memoria histórica de la formación turística, hay dos instituciones que deberían formar parte importante como referentes en este campo:  por un lado, el Centro Internacional de Estudios Superiores en Turismo CIEST-OMT y, por el otro, tal vez el centro de referencia más importante en el ámbito internacional, no solo en México, sino, me atrevería a afirmar que, a escala mundial, como lo fue el Centro Interamericano de Capacitación Turística CICATUR-OEA.

Ambos casos se originan a solicitud del país para obtener la sede, en el caso del CIEST, se deriva de un centro de formación que operaba la Organización Mundial del Turismo, con sede en Turín, Italia.  En el caso de México, el CIEST fungía como una sede alterna del de Italia, operando desde la casona del presidente Echeverría, en San Jerónimo, en donde se había instalado el Centro de Estudios del Tercer Mundo.  Este centro de formación no tenia, al contrario del CICATUR instalaciones o personal propio, sino que la coordinación administrativa estaba a cargo de la Dirección General de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Turismo, desde donde se programaban los cursos y actividades del Centro.  Me parece, que el CIEST llevó a cabo, en su corta vida dos Ciclos de Estudio para Perfeccionamiento del Sector, el primero en 1979 y, el segundo en 1980.  El otorgamiento de la sede a México fue como consecuencia del papel trascendental que el país tuvo como el lugar donde se acordó, en 1970, la creación de la OMT, por lo que, el entonces Secretario General, Sr. Robert C. Lonati, accedió a esta solicitud.

El funcionamiento del CIEST era relativamente sencillo, para cada curso, se otorgaba un determinado número de becas para funcionarios de turismo de los países miembros de la OMT, Américas, África, Europa y Asia y se enviaban las invitaciones a los países seleccionados (la selección se hacía en común acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta los intereses diplomáticos que México tuviese en el momento).  A partir de ahí se contrataba a profesores, expertos en las temáticas a desarrollar y se hacían dos o tres secciones, para atender las diversas necesidades de idiomas; es decir, el mismo curso se impartía en inglés, español y francés.

Entre la plantilla de profesores que venían al curso del CIEST se encontraban, entre otros: el Doctor Julián Güitrón Fuentevilla (Doctor en Derecho, quien impartía el módulo de Legislación Turística, en las secciones de español y francés, cabe señalar que en ese entonces ocupaba el cargo de Director General de Asuntos Internacionales de la SECTUR, bajo la administración del Arq. Guillermo Rossell  de la Lama); el Dr. Francisco Rico Pérez, profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid; el recordado Doctor Luis Fernández Fuster, autor de las primeras obras sobre teoría del turismo; el Dr. Santiago Medina Torres; en la sección anglófona participaba, entre otros, Donald E. Hawkins, profesor emérito de la Universidad George Washington; David L. Edgell, profesor de la Universidad del Este de Carolina y en la sección de francés los catedráticos Claude Neuchwander, Jean Claude Hamelet y Jean-Luc Michaud, entre algunos otros

En el año de 1980, colaborando para la Secretaría de Turismo, me toco coordinar el Segundo Ciclo de Estudios para un grupo de cerca de 60 estudiantes, se otorgaron becas completas (incluía boleto de avión, pensión completa, alojamiento en base doble, el curso y todos los materiales necesarios y un viaje de prácticas, en esa ocasión se llevó a los participantes a conocer Ixtapa-Zihuatanejo, como una novedad de los Centros Integralmente Planeados). Tuvimos estudiantes de India, Malawi, Argelia, Etiopia, Japón, Italia, España, China, Brasil, Bolivia y algunos otros países, además de representantes de todos los estados de la República Mexicana.

Por otra parte, quizá mucho más recordado, el Centro Interamericano de Capacitación Turística (CICATUR) surge en virtud de un acuerdo suscrito en marzo de 1973 entre la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, como consecuencia de la Resolución 39/72 emanada de la VIII Reunión Anual del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, celebrada en la Ciudad de Bogotá en febrero de 1973. Mediante este acuerdo, el Gobierno de México se comprometía a sufragar los gastos derivados de la operación del Centro, que incluía la renta de las instalaciones, los honorarios de los expertos, la plantilla de personal administrativo y el costo de las becas que se otorgaban a los estudiantes participantes en cada uno de los cursos que el Centro llevara a cabo.  En este sentido había varios programas que iban, desde el Curso interamericano, con duración de cuatro meses, hasta cursos de especialización y cursos regionales, cuyas duraciones variaban desde una semana hasta un mes.

El centro fue inaugurado en la ciudad de México el 16 de mayo de 1974 con un período inicial de operación de cinco años, durante el cual estuvo a cargo el arquitecto Roberto C. Boullón. En el mes de diciembre de 1979 se renovó el acuerdo para un nuevo quinquenio de funcionamiento y pasó a ser dirigido por el profesor Miguel Ángel Acerenza, periodo que no fue concluido, lamentablemente debido a la crisis económica de 1982, el centro suspendió sus actividades, perdiéndose el gran legado en materia de tecnología y generación de conocimiento turístico.

Este centro junto con los subcentros de Argentina y Barbados integró lo que se conocía como el “sistema de capacitación y asesoramiento a nivel interamericano”, emprendido por el entonces Programa de Desarrollo Turístico de la Organización de los Estados Americanos. El CICATUR contribuyó a solucionar la falta de capacitación tanto de los empleados públicos del sector como profesionales de la actividad en toda América. En 1976, se inaugura en Argentina una sede de OEA – CICATUR, con el objetivo de capacitar a un grupo de técnicos de organismos nacionales y provinciales. Entre los años 1976 y 1980, se concretan metodologías y técnicas que servirían como base para la planificación turística.

De hecho, con la metodología CICATUR, se elaboró el Plan Nacional de Turismo de 1980, un documento técnicamente bien elaborado, aquellos que tengan la oportunidad de consultarlo, podrán constatar que su contenido se realizó de tal manera que se atendía el desarrollo del turismo en México de una manera integral, es decir, desde el desarrollo de la oferta (vale decir que ha sido la única ocasión en que se hizo un inventario turístico a nivel nacional, por ejemplo), de la misma forma se integraba un capítulo dedicado a fortalecer la demanda y las instituciones del sector.

El CICATUR-México llevó a cabo 9 cursos de los llamados “Interamericanos”, para la formación de los funcionarios del sector; cursos que representaron en su momento, lo más avanzado en materia de gestión y desarrollo turístico.  Vale comentar que de estos cursos surgieron los que, con el tiempo, serían ministros y secretarios de turismo en los países de la región. 

Los expertos que integraron la plantilla principal del Centro fueron: Miguel Ángel Acerenza, Fabio Cárdenas Tabares, Roberto Constantino Boullón, Edgar Hernández, Rafael A. Trejos, Claude Larreur, Louis Sanz de Santa María (que también fue director del CICATUR en Argentina).

Termino esta memoria con una anécdota… en el año 1980, para el VII Curso Interamericano de Panificación del Desarrollo Turístico, participaron cuatro funcionarios del Gobierno de la República Popular de China, aquel país iniciaba su camino en el desarrollo del sector que, a la postre, lo llevaría a ser la potencia turística que en la actualidad es… para reflexionar.

Hasta la próxima!

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